Hay una diferencia notable entre las personas que son capaces de conservar por mucho más tiempo una actitud positiva de quienes no, y es que las primeras cuentan con la facilidad para poner en práctica la risa como una terapia renovadora.

Una sonrisa, además de ser una buena cura para mitigar los problemas, también llega emocionalmente a los demás de una manera contagiosa, transmitiendo alegría y por ende hace que cualquier momento sea ameno para todos.

Definitivamente, no hay nada como compartir una buena buena experiencia en un lugar público, y con una carcajada se puede conseguir el objetivo.

En el video de arriba se ve cómo un pasajero que aborda el tren subterráneo comienza a reírse discretamente mientras ve cierto contenido en su tablet. Poco a poco aumenta su carcajada al punto que se vuelve inevitablemente llamativo y muy contagioso.

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