El cuerpo humano tiene características sorprendentes.  A nivel celular, de tejidos u órganos, cada una de las reacciones y funciones físicas que se presentan en la vida diaria están involucradas con la relación que nuestra psiquis guarda con el cuerpo o, dicho de otra manera, de la relación entre nuestro cerebro y los demás órganos.

El corazón es el órgano encargado de enviar la sangre a todos los rincones del cuerpo, por lo tanto, es un órgano generoso, su función es la generosidad. Cuando una persona se comporta de manera absolutamente contraria a esta característica suelen presentársele problemas cardíacos.

Un órgano que se encarga de manejar los niveles de azúcar en la sangre es el páncreas, buena parte de las alteraciones que se presentan en este órgano se pueden dar por dos razones; una de ellas tiene que ver con la falta de dulzura ofrecida. Es el caso de personas con mucha “amargura” en sus corazones. Otro caso es el de las personas que sufren por la falta de afecto recibido y que no han sabido equilibrar el dolor producido por momentos tristes.

La solución desde un punto de vista psíquico a estas alteraciones está en revertir los comportamientos destructivos, negativos y depresivos por una perspectiva diametralmente opuesta a estas formas de relacionarse.

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