Chloe Kim con tan solo 17 años de edad cumplió con los pronósticos y logró condecorarse con la medalla de oro en snowboard halfpipe en los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang 2018.

En su primera carrera se encasilló en el primer lugar, con una calificación de 93.75, la que posteriormente le daría el oro. Sin embargo, y a sabiendas de que ya se había ganado la medalla de oro, Chloe en su última presentación hizo un trabajo excepcional, que animó a la multitud y superó su propio puntaje previo, con un fenomenal 98.25.

Las otras participantes que compartieron el podio olímpico junto con Chloe obtuvieron: 89.75 la competidora de China y 85.75 otra participante de Estados Unidos.

Pero este no es el puntaje más alto obtenido por Chloe, ya que cuando tenía tan solo 15 años, durante la competencia de U.S. Snowboarding Grand Prix 2016, fue la segunda persona a nivel mundial en alcanzar un puntaje perfecto, 100 puntos. De este modo, se convirtió en la primera mujer snowboarder en la historia en conseguir una puntuación perfecta tras dos 1080 consecutivos. Un logro que solo había alcanzado el legendario Shaun White.

En los Juegos Olímpicos de Invierno pasados, realizados en Sochi en 2014, Chloe con tan solo 13 años de edad, tenía el nivel suficiente para competir y fue clasificada, pero no cumplía con la edad mínima, por lo que tuvo que quedarse con las ganas de participar. Por aquel entonces, sus entrenadores ya la consideraban como una de las tres mejores competidoras de la categoría halfpipe en todo el mundo.

“Estaba un poco desanimada, pero ahora que lo recuerdo, creo que estoy feliz de no haber tenido la edad suficiente para competir”, reflexiona Chloe en una entrevista concedida a CNN.

“Era demasiado estrés para un niña de 13 años, así que estoy realmente feliz de no haber podido ir. Igualmente, tuve la suerte de seguir todo el proceso de calificación. Esa experiencia me ayudó para enfrentar este año todo lo que se venía, sabiendo de antemano cómo iba a ser o qué presión iba a tener. Creo que fue muy reconfortante para mí”, puntualiza.

Por lo que parece, la deportista vuela por los aires como nadie, pero a su vez, mantiene los pies en el suelo.

Chloe Kim, nacida en California, es de padres inmigrantes de Corea del Sur, y el que los juegos se realizaran en PyeongChang, tuvo un significado muy especial para ella, ya que sus familiares, entre ellos su madre y padre, dos hermanas, tres tías, dos primos y la abuela de 75 años estuvieron acompañandola durante su intervención en los Juegos Olímpicos de Invierno.

“Es muy especial, estoy muy contenta de estar aquí”, le dijo Chloe a CNN. “Siento que tengo la oportunidad única de representar tanto a Corea como a los Estados Unidos”, agregó.

Y es que su padre, fue el encargado de llevarla a la cima, ya que cuando apenas contaba con 4 años de edad hizo que se interesara por los deportes de invierno, en especial el snowboard. Ella misma dice que si no fuera por él, no hubiera obtenido el éxito que ha conseguido hasta ahora. La relación que hay entre ellos dos es muy especial, él ha sido el que la acompañado en todo su proceso y la ha inspirado a alcanzar todas sus metas.

Su padre, Jong Jin, ex ingeniero, emigró en 1998 desde Corea del Sur a los Estados Unidos en busca del sueño americano. Junto a su esposa, Boran Yun Kim, invirtieron todo lo que tenían para que su pequeña empezara a deslizarse por las laderas de las montañas con una tabla de 40 dólares. A los seis años estaba compitiendo ya a nivel juvenil. A los 10, Jong Jin ya había renunciado a su trabajo para facilitar el desarrollo deportivo de su estrella naciente a tiempo completo.

“No tengo tiempo para llorar”, dijo Jong Jin, con una mirada de satisfacción que solo un padre podía entender. “Tal vez voy a llorar cuando regrese a casa”, agregó a The Guardian.

“Significa mucho poder hacer eso en el lugar de donde es mi familia”, dijo Chole a The Guardian.

“Mucha presión, pero estoy feliz de poder hacerlo aquí y hacerlo para los fanáticos y la familia. Fue un momento realmente divertido para todos”, agregó.

“Creo que tener a mi familia allí durante todo el proceso fue muy útil. Me rodeé de personas tan increíbles que definitivamente me lo hicieron mucho más fácil”, puntualizó.

Ella es la cara perfecta para el equipo de Estados Unidos. Y que ella este dispuesta a asumir el papel de embajadora en un deporte dominado por hombres, tiene mucho significado.

“Hay tanta gente aquí que vino a ver, es muy emocionante ver que el snowboard femenino es algo que la gente quiere ver”, dijo Chloe a The Guardian.

“El deporte ha estado progresando a un ritmo tan rápido, especialmente este año. Hoy hemos visto muchas cosas interesantes en el halfpipe. Fui muy afortunada de encontrar mi pasión y lo que tanto me alegraba, a tan temprana edad. Si eres joven o incluso si eres viejo, si encuentras algo que realmente quieres probar, solo pruébalo”, agregó la deportista.

“Toda esta experiencia ha sido una locura”, dijo. “Se escucha mucho sobre los Juegos Olímpicos, pero en realidad ser parte de eso es una historia completamente diferente. Soy muy afortunada de poder participar. Compartir mi historia con el mundo ha sido increíble”.

Aunque ahora es la estrella del snowboard en Estados Unidos y el mundo, Chloe todavía es una adolescente que está terminando la secundaria y tiene objetivos claros de estudiar en una prestigiosa universidad una carrera profesional.

Mira en el siguiente video, la histórica calificación de Chloe que obtuvo en el 2016.

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