Un inmortal con una visión muy clara del mundo que lo rodeaba, con la disposición para mostrarle a los mortales sus corazones degenerados y con la capacidad para fluir entre las dinastías chinas, sin atascarse en sus insinuaciones de poder, ese es Zhang Guolao.

Este hombre celestial que nació en la era de Yao, viviendo más de 3 mil años, realizó innumerables actos que inspiraban y orientaban el corazón de la sociedad china hacia los principios divinos.

De acuerdo con el libro de la dinastía Tang, Zhang vivió en las montañas Zhongtiao en el sur de la provincia de Shanxi. Zhang Guolao, también conocido como Viejo Zhang Guo es uno de los ocho taoístas inmortales de China.

El sabio taoísta es uno de los ocho inmortales de China. Foto: Caption vídeo

Uno de los pensamientos de Zhang era que el “progreso de la sociedad” generaba que la esta retrocediera alejándose de los principios celestiales, por esta razón decidió andar de espaldas en su burro.

A pesar de las muchas invitaciones para gobernar por parte de los distintos emperadores chinos que sabían de su existencia, Zhang las rechazó todas. En una de las pocas reuniones a las que asistió al palacio imperial, le preguntaron que, por qué siendo una deidad se veía tan anciano, a lo que él respondió quitándose los pocos dientes y cabellos que le quedaban. Sin embargo, al momento le nacieron nuevos dientes y cabellos viéndose completamente renovado y dejando sin palabras a quienes lo encararon.

Cuando murió sus discípulos encontraron su tumba vacía, no obstante, el emperador Tang Xuanzong ordenó construir un santuario en las montañas Heng Chou en honor al taoísta inmortal.

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