Por el ruido, los asuntos cotidianos, las preocupaciones diarias… y muchas otras cosas triviales, nos olvidamos de quiénes somos en realidad, olvidando que no todo es para siempre.

Encerrados en nuestros mundos, envueltos en egoísmo, orgullo, envidia, ira y numerosos sentimientos negativos, se nos pasan los días, las semanas, los años… e incluso toda la vida. Regañando, enojados o sumergidos en un montón de problemas, consumimos el precioso tiempo que nos regala la vida.

Si por un instante dejamos los malos sentimientos de lado y pensamos primero en los demás, lograremos con toda seguridad vivir mejor; con tan sólo cambiar un mínimo nuestra actitud, la vida nos puede sorprender a cada instante.

Con tan solo detenernos un momento, podremos ver con mucha más claridad que nuestro entorno cambia de acuerdo al corazón con el que logramos mirar.

Un simple gesto puede significar mucho en la vida de otro, y vivir con benevolencia nos puede abrir la puerta de un nuevo entendimiento e incluso mostrarnos un nuevo camino para transitar el enigmático viaje que implica estar vivos.

Mira en el video cómo, sin pensar, una anciana recibe un hermoso regalo de parte de un hombre que realiza un gesto benevolente.

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