Desde 2007, el pueblo de Piplantri, ubicado en Rajastán, India, lleva a cabo una curiosa tradición en señal de homenaje y por una muy justa razón.

En este país existe un prejuicio que determina que tener una niña es más problema que una bendición, de modo que las familias prefieren el nacimiento de varones, ya que son los que aportan el sustento y finalmente son los herederos.

Muy por el contrario, a las niñas se las ve como una carga, y esto se debe a que se las tiene que cuidar, educar y mantener hasta que tengan marido.

Debido a este gran perjuicio, las mujeres sienten que es una obligación abortar selectivamente, para así no tener niñas. Incluso, en algunas zonas, se matan a las niñas una vez nacidas.

Pero entre tanta discriminación, hay una comunidad en donde su objetivo es celebrar el nacimiento de mujeres, para así tomar conciencia sobre el femicidio y también prevenir que las familias consideren una “desgracia” tener bebés de sexo femenino.

Gracias a esta comunidad, uno de sus líderes, Kiran Hadhi Yogana, ideó el maravilloso proyecto cuyo lema es: cada vez que nace una niña se plantan 111 árboles.

Las familias que siguen esta gran iniciativa deben comprometerse a cuidar de ellos como si fueran personas de su misma sangre.

Esta idea no solo ayuda a la reforestación de la zona, sino que también ayuda a que las generaciones futuras tengan alimentos que provengan de los arbustos.

Se estima que cuando la niña cumpla los 18 años, cada árbol tendrá un valor de alrededor de 50 mil rupias, unos 700 dólares.

Además, las familias se comprometen a dar un depósito de 21 mil rupias (300 dólares), que servirán para el futuro de sus hijas.

Este dinero lo podrán usar cuando ellas tengan 18 años cumplidos; el objetivo es gastarlo en sus estudios. Pero si la familia no tuviese la oportunidad de poder aportar con ese presupuesto, la comunidad se hará cargo de la situación.

Esta ayuda financiera permite que muchas familias tengan menos presión para tener hijos hombres.

Esta gran iniciativa ha tenido grandes resultados. En promedio, cada año nacen 60 pequeñas, es decir, que hay una ayuda al medio ambiente de 6.600 árboles nuevos en el pueblo.

Aparte, cada vez que alguien muere, son 11 árboles los que se plantan.

El objetivo principal de este pueblo es, sin lugar a dudas, el valor por la vida.

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