Cuando se entra a la tercera edad el paso de los años genera una gran cantidad de cambios en el organismo, muchas personas los aceptan de buena manera, algunos se sienten atropellados por el paso irremediable de los años, mientras que otros tratan de evadir el hecho de estar envejeciendo y optan por las operaciones estéticas.

Si bien la juventud es una etapa maravillosa, no se puede negar que viene acompañada de un gran desconocimiento propio, se tiene gran fuerza y mucha energía, pero se carece de la sabiduría para encausar apropiadamente dichos dones.

La juventud está llena de carencias experienciales, pero la madurez reboza del auto-reconocimiento producido por las duras experiencias vividas en el pasado. El vacío y la insatisfacción generada en la juventud por las búsquedas de autocomplacencia, lujo y liberación genera, paradójicamente en la adultez, un mayor valor hacia los sentimientos ajenos, los pequeños detalles y la inocencia.

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