Los médicos habían sido muy claros, Abby, una pequeña de 10 años, no pasaría más de 48 horas con vida.

Luego de múltiples tratamientos médicos y de ser sometida a infinidad de quimioterapias para vencer la leucemia, los pronósticos eran terminantes.

Habían sido 6 años muy difíciles. A veces parecía que Abby estaba mejor, pero después tenía terribles recaídas.

Durante varios años la enfermedad estuvo controlada. La niña podía asistir a la escuela como cualquier otra chica de su edad, pero en mayo de 2016 tuvo una recaída de la que ya no se levantó.

Los especialistas les dieron la triste noticia, Abby no viviría más de 48 horas. Así que con todo el dolor de su corazón los padres comenzaron los preparativos para el funeral de su hija.

Las 48 horas se cumplieron y la pequeña seguía con vida. Su familia decidió rodearla de amor y cuidados mientras llegaba el momento de su partida.

La llevaron a casa y dejaron de lado las dolorosas quimioterapias y medicamentos.

Querían que Abby viviera sus últimos momentos bajo el calor de su hogar, fue justo mientras la instalaban en su recamara que ocurrió un milagro. Abrió sus ojos y les dijo: “Tengo mucho por vivir todavía”.

A los pocos días la menor pudo levantarse de la cama y poco a poco ha ido mejorando, pudo volver a la escuela y aunque el pronóstico de los médicos sigue siendo reservado.

¿Qué le ocurrió a Abby?

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