Bill Conner no pudo evitar las lágrimas al sentir el latido del órgano de su difunta hija en el cuerpo de Jack, uno de los cuatro hombres a los que la joven salvó gracias a que era donante registrada. 

La muerte de la joven ocurrió tras ser hallada inconsciente, junto a su hermano, en una piscina de Cancún. Ambos fueron trasladados al hospital, pero Abbey (de 20 años) no consiguió sobrevivir tras un fuerte golpe que se produjo en la cabeza.

Es por esto que luego que su hijo se graduase, Bill decidió recorrer 2.253 kilómetros para ir a visitar a Jack, de 21 años, quien fue trasplantado de urgencia por haber sufrido un ataque al corazón cuando apenas le quedaban unos días de vida.

“Me daban diez días de vida, pero gracias a Abbey, hoy estoy vivo”, explica Jack.

En Estados Unidos es legal conocer la identidad de los donantes, y Conner necesitaba volver a sentir el corazón de su pequeña. Es debido a esto, que luego de haber terminado el maratón en honor a su hija, él y Jack se fundieron en un fuerte abrazo.

Tras detenerse por un momento, y con la ayuda de un estetoscopio, solo se dedicó a escuchar. Las lágrimas no tardaron en salir luego de entender que Abbey todavía se encontraba allí.

Este vídeo ha inmortalizado el emotivo reencuentro entre Bill y aquel esperanzador latido de su adorada hija, seguro te conmoverá.

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