Aunque la ciencia no tenga una forma de demostrar la existencia de las conexiones predestinadas, la vida demuestra de forma fehaciente la existencia de estas, Jennifer Bricker es una clara demostración de ello.

Cuando Jennifer nació sin piernas, sus padres biológicos tuvieron temor de no poder encargarse de ella apropiadamente, por lo que decidieron darla en adopción.

Cuando la pequeña fue adoptada por una familia norteamericana con tres hijos, la historia de su vida cambiaría por completo al encontrar en sus nuevos padres y hermanos el amor que le fue negado al nacer.

Su vida transcurría en medio de un entorno lleno de calor familiar, y sus aspiraciones se hacían cada vez más claras al ir creciendo. A pesar de no tener sus dos piernas, ella sentía fascinación por la gimnasia y creció imitando a su ídolo de la gimnasia femenina, Dominique Moceanu.

No obstante, el parecido entre ambas, ella y su ídolo, era evidente y cuando Jennifer le preguntó a su madre adoptiva por el apellido de sus padres biológicos, ella le dijo que no lo sabía, pero al averiguarlo descubrieron que era Moceanu.

En virtud a su descubrimiento, tanto Jennifer como su familia, se dispusieron a hacer una fascinante búsqueda que las llevaría a un descubrimiento que puedes conocer en el vídeo que tenemos para ti hoy en la parte superior de esta página.

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