La vida tiene matices que no se pueden obviar, al parecer, no hay momentos en los que un sentimiento permanezca inamovible, todos van fluyendo de un lado al otro.

La tristeza y la alegría se pueden encontrar en un mismo día, la preocupación y la tranquilidad también. El balance entre los extremos que cubren cada una de nuestras emociones parecer ser el verdadero sentido de encontrarnos en medio de ellas.

El equilibrio, en este caso, es saber que no se pueden encausar las emociones o los sentimientos sin darles primero un balance apropiado.

Cuando se tiene un manejo ecuánime de los impulsos que surgen del interior se logra un equilibrio virtuoso de las acciones que afectan el exterior.

Un maestro demostró su equilibrio interno al cambiar una acción que iba a generar grandes preocupaciones en una persona, por una acción que terminó otorgándole paz a quien se cruzó con ella.

En un recorrido que estaba haciendo con su estudiante se encontró con un par de botas desgastadas de un campesino que trabajaba por los alrededores.

En ese momento el estudiante tuvo la idea de esconderlos para hacerle una broma al campesino, pero su maestro, pacientemente le dio una idea que en vez de generar intranquilidad traía paz al pobre trabajador.

Para que descubras cuál fue la idea del maestro te invitamos a ver el vídeo que tenemos para ti el día de hoy en la parte superior de esta página.

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