Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, es una disciplina espiritual perteneciente a la Escuela Buda, fundada por el Sr. Li Hongzhi, quien la dio a conocer ampliamente en China a partir del año 1992.

La práctica que se rige por los tres principios universales de Zhen Shan Ren (Verdad, Benevolencia y Tolerancia), comenzó a ganar especial atención y reconocimiento dentro de los movimientos de qigong en todo el país, debido al considerable impacto que tiene para el mejoramiento de la salud y para elevar el estándar moral de las personas.

Para el año de 1999, China contaba con millones de practicantes y el número crecía exponencialmente, incluso algunos miembros del Partido Comunista Chino se sumaron a practicarlo. Sin embargo desde las altas esferas del gobierno vieron la masiva acogida de la práctica como una amenaza a la hegemonía del Estado.

Como consecuencia, la disciplina comenzó a afrontar una fuerte campaña de desprestigio y censura por parte del gobierno, liderado por el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino Jiang Zemin; tal fenómeno de represión trajo como consecuencia una brutal persecución a los practicantes.

A partir de entonces los practicantes fueron tomados como ‘enemigos del Estado’ y han sido sometidos a encarcelamientos, torturas, trabajo forzado e incluso sustracción forzada de órganos. Hoy en día la persecución está vigente en China y ha acabado con la vida de una innumerable cantidad de personas.

Desde el año 2006, se han dado a conocer investigaciones que evidencian la injerencia del estado chino, señalando que ha consolidado toda una industria de trasplante de órganos que se abastece con prisioneros de conciencia encarcelados, pertenecientes en su mayoría a practicantes de la disciplina.

De acuerdo con los resultados iniciales de la investigación realizada por el ex-secretario de estado canadiense David Kilgour y el abogado de derechos humanos David Matas, el tiempo estimado para conseguir un órgano en China es de una o dos semanas, algo inusual en un país donde la tasa de donación de órganos es de sólo 2.98 donantes en un millón, la segunda más baja del mundo.

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