En el intensísimo medio cotidiano, la tensión física y mental aumentan paulatinamente a lo largo de la jornada, inevitablemente. Son tantos los estímulos nerviosos que demandan nuestra atención, que se llega al punto de requerir una relajación adecuada, para no perder la capacidad de respuesta óptima.

Es en estos momentos, en los que la guitarra clásica y sus mágicos acordes extienden su armoniosa vibración, en nuestra ayuda. Los niveles de estrés y otras alteraciones nerviosas, se regulan al influjo de las suaves melodías, de este instrumento.

Hasta la peluda mascota del video, encuentra su especie de paraíso, junto a su amo y su elefantito de juguete, entre las patas; pareciera que ya lo tiene todo.

Es proverbial el nivel de calma que se adquiere con los aires de la guitarra, obviamente, depende del ritmo que sea ejecutado con ella, porque los hay también que inducen a estados físicos muy activos, los de origen tropical principalmente.

La guitarra tradicional no ha cambiado fundamentalmente en los últimos dos siglos, si bien se han creado muchas variaciones tomándola como modelo, es la legítima descendiente de la lira, el instrumento de cuerda más antiguo de que se tenga noción.

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