Un encuentro casual que terminaría con un final feliz. Es la historia de Rusty, un perro adulto que vivía en Phoenix, Arizona.

Encadenado en el fondo de su hogar por muchos años, el pobre animal tuvo que soportar elevadas temperaturas durante verano e invierno.

Así pasaron 10 años. Pero un día cualquiera, uno más de su rutinaria y triste vida, marcó el comienzo de su felicidad.

Un  buen hombre llamado Jared Piper se encontró con la terrible realidad del perrito que supo de inmediato que debía hacer algo, pero primero debía ganarse su confianza.

No fue tarea fácil, Rusty no estaba acostumbrado a caricias ni buenos tratos del hombre. De a poco, visitándolo todos los días y llevándole golosinas, lo logró.

Los ojos de Rusty decían mucho: aún albergaban bondad y melancolía por su vida perruna.

Había llegado el momento de actuar. Habló con su dueña para que dejara llevárselo, y aunque estaba enojada al principio luego cedió a que se lo llevara.

La gratitud fue inmensa, ahora vive feliz con una nueva familia que lo cuida y protege. Una bonita historia para recordar a diario.

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