En la playa de Muri, en las Islas Cook, Nan Hauser, una bióloga marina de 63 años, que lleva casi tres décadas dedicada al estudio de las ballenas, vivió una experiencia extraordinaria:

Fue elevada hacia la superficie del mar por una ballena de 20 toneladas para salvarla del ataque de un tiburón tigre.

El animal, con su cabeza, empujó a la mujer hasta que su cuerpo quedó totalmente fuera del agua para protegerla de un depredador que medía más de cuatro metros y medio.

La ballena protegió a Hauser poniéndola debajo de su aleta pectoral y la impulsó a través del agua hasta  un lugar seguro, mientras otra ballena evitaba con su cola que el tiburón pudiera alcanzarla.

Hauser cree que esta es la prueba definitiva del instinto que tienen las ballenas para proteger a otras especies, entre ellas, la humana.

“No estaba segura de lo que hacía la ballena cuando se acercó a mí, y no dejó de empujarme durante 10 minutos. Me pareció que habían pasado horas. Acabé un poco magullada”.

“Traté de alejarme de ella por miedo a si me empujaba demasiado fuerte o me daba con sus aletas o la cola, ya que podría romperme los huesos o dañarme los órganos”.

“Evité entrar en pánico porque sabía que se daría cuenta. Me mantuve tranquila, aunque creí que podía morir”, explicó la protagonista.

Finalmente, fue rescatada por el barco que la acompañaba.

Una vez en cubierta, Hauser se sorprendió  aún más al comprobar que las dos ballenas subieron a la superficie como para comprobar que se encontrara por fin a salvo.

Lo mejor de todo es que esta apasionante experiencia fue filmada por la bióloga marina.

El vídeo en cuestión comenzó a circular en las redes al comienzo de este año, haciéndose viral.

Aquí lo dejamos para que lo disfruten.

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